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Recortes de Prensa

Un mar de turistas sanitarios

La Verdad, 13 | 12 | 2009 - Noticia

Los hospitales de la Comunitat atienden a cientos de extranjeros que aprovechan su estancia en la región para operarse

El turismo ha sido y es gran fuente de riqueza para la Comunitat, pero es capaz de mostrar otra cara: la del turista sanitario. Y cuando este rostro asoma, la recepción de visitantes se transforma en un largo apartado de gastos que sólo se recupera en parte. Entonces, la actividad turística deja de anotarse en el capítulo de ingresos. La Conselleria de Sanidad insiste en que el dinero que se recupera «no responde al coste real» de las prestaciones sanitarias a miles de desplazados, extranjeros y nacionales, que pasan o residen en la Comunitat.

Pero… ¿Qué es el turismo sanitario? Un fenómeno social que se suele identificar con extranjeros de países de la UE. Una práctica que protagonizan ciudadanos europeos que llegan a la Comunitat como turistas y aprovechan su estancia en algún destino de vacaciones para someterse a tratamientos médicos o incluso intervenciones quirúrgicas. Hoy a nadie sorprende oír hablar de este movimiento, pero ello no significa que esté oficializado.

Más bien lo contrario. Constituye un constante quebradero de cabeza para la Administración valenciana, que tiene que afrontar un gasto del que no consigue resarcirse. Además, ahora, cuando se han empezado a aplicar normas para restringir esa práctica, surgen movimientos de respuesta entre ciudadanos extranjeros que residen en destinos turísticos de la Comunitat.

La fuente de la preocupación de las autoridades sanitarias no sólo son los residentes, también los turistas de paso. El año pasado, por hospitales y centros de salud valencianos pasaron 142.512 extranjeros no empadronados en la Comunitat. En esa cifra se incluyen ciudadanos de la UE, pero también de otros lugares del mundo.

Como no puede ser de otra manera, todas esas atenciones se traducen en una cantidad económica. El capítulo de prestaciones sanitarias a desplazados, tanto nacionales como extranjeros, supuso en 2008 una factura de «210 millones de euros para el presupuesto valenciano», explica la Conselleria de Sanidad.

De ellos, 164,3 se destinaron a pagar atenciones a españoles procedentes de otras comunidades autónomas y el resto, 45,6 millones, a tratar a pacientes extranjeros.

La millonaria factura se paga con cargo a las arcas públicas de la Comunitat. Parte de ese importe se recupera, pero queda un buen montante que ya no vuelve a la caja de la que salió.

Según la Conselleria, en el caso de los extranjeros «sólo se compensa el gasto efectuado por los ciudadanos con Tarjeta Sanitaria Europea, que son los procedentes de países de la UE». La devolución se gestiona a través del Fondo de Cohesión Europeo.

El coste real

Entonces, si devuelven el dinero, ¿cuál es el problema? El departamento del Consell asegura que la cantidad reembolsada «nunca se corresponde con el coste real de la prestación recibida por el paciente».

Se compensa el precio estipulado para cada operación o actuación médica realizada, pero no aquellos gastos que pueden acompañar a las mismas. Así, el importe por el uso de una ambulancia, el de una consulta médica para seguimiento del paciente o la administración de medicamentos durante la hospitalización; incluso el importe subvencionado de las recetas adquiridas en farmacias «no se recupera».

Entre los ciudadanos con Tarjeta Sanitaria Europea las atenciones más frecuentes son los tratamientos circulatorios, como la colocación de «stends» -tubo de malla de alambre- para mejorar la circulación en arterias ocluidas por el colesterol o la arterioesclerosis, así como las operaciones en extremidades inferiores y superiores.

El coste de una terapia circulatoria puede oscilar entre 1.914 y 3.508 euros. La operación de una extremidad inferior, siempre que no se trate de cadera, pie o fémur, cuesta 7.194 euros si se presenta alguna complicación. Si todo va bien y no surgen inconvenientes la cantidad baja a 5.084 euros. En el caso de que requiera operarse de una rodilla, la factura oscilará entre los 3.329 y los 4.778 euros. Si la entrada en el quirófano responde a una operación de cadera, pie o fémur, el coste se dispara, de 6.272 a 7.227 euros.

Esas cantidades, tal como apunta Sanidad, sí que se devuelven. «La Comunitat presenta las facturas y la UE retorna su importe al Estado, que a su vez reparte entre las autonomías según su gasto».

Sin embargo, a cada operación u otra actuación médica se suma que si al paciente se le ha trasladado en ambulancia SAMU hay que añadir 402,43 euros por kilómetro de desplazamiento. Si ha requerido hospitalización, por cada día de ingreso hay que añadir 469 euros en caso de que se haya operado. Esta cantidad se multiplica en caso de requerir estancia en UCI hasta alcanzar los 1.205 euros por día.

Todos estos gastos son los que Sanidad asegura que no «se devuelven. De ahí que la cantidad estipulada para cada procedimiento es muy inferior al gasto real porque no incluye estas prestaciones asociadas».

El año pasado la atención a extranjeros comportó 5,8 millones de euros en el apartado de consultas médicas y transporte sanitario. Además, la factura farmacéutica de extranjeros no ingresados ascendió a 9,5 millones. En total, 15,3 millones que no se podrán recuperar.

El doctor Vladimir Herrero, director de asistencia ambulatoria en el Centro de Especialidades de Benidorm, constata que en esta zona, muy determinada por la actividad turística, «es evidente la sobrecarga extra de trabajo». De esta circunstancia se deriva «una inversión de recursos que hay que intentar recuperar».

Este especialista, acostumbrado a recibir a pacientes extranjeros y turistas nacionales en su consulta, explica que lo que observan en el día a día «es que los pacientes que viven aquí todo el año tienen fallos de información sobre el funcionamiento de la Tarjeta Sanitaria Europea». Ello ocasiona inconvenientes derivados a veces de que ese documento no está actualizado, lo cual puede impedir conocer la situación de cobertura de los usuarios.

Cuando se trata a pacientes españoles, turistas llegados de otras Comunidades Autónomas, las dificultades a la hora de cuantificar el coste de la atención prestada se reducen. Los últimos avances informáticos aplicados en el sistema sanitario valenciano-receta electrónica, tarjeta SIP o historia clínica digital están permitiendo «identificar perfectamente a los usuarios del sistema y cuantificar el coste de las actuaciones», apunta la Conselleria.

Estos nuevos instrumentos llevan a las autoridades sanitarias a confiar en que en el futuro «se abra una vía para poder compensar los gastos entre las distintas autonomías».

Es todavía una apuesta de futuro porque en la actualidad cuando el paciente atendido procede de otra región española, no se reembolsa cantidad alguna. Se considera compensada por el gasto ocasionado por valencianos en desplazamientos a otras regiones.

Si bien este es un procedimiento aceptado, la Conselleria no deja de constatar que la situación no es igual para todas las comunidades autónomas, puesto que las hay que reciben más turistas que otras. La Comunitat es una de las mayores receptoras de visitantes españoles.

El doctor Vladimir Herrero abunda en los beneficios que estas aplicaciones informáticas han aportado a la actual situación de la sanidad valenciana. En su opinión, los cambios aplicados «nos van a ayudar a hacer sostenible el sistema».

Ese es el objetivo: la sostenibilidad, que el modelo sanitario se mantenga. Para alcanzarlo, la Administración valenciana ha ido aplicando medidas dirigidas a «restringir» las prácticas que se relacionan con el fenómeno del turismo sanitario.

La tarjeta SIP, la historia clínica digital o la receta electrónica no son las únicas actuaciones llevadas a cabo en ese sentido. Entre esas medidas la Conselleria cita la Ley de Aseguramiento Sanitario, que entró en vigor en junio del año pasado.

En virtud de esta norma, los residentes en la Comunitat procedentes de la UE que estén protegidos «por la seguridad social española o la de su país tienen derecho a recibir asistencia sanitaria gratuita en la Comunitat».

Esta decisión se extiende también a quienes «no estando asegurados, acreditan debidamente carencia de recursos». Pero en el caso de que no se demuestre el derecho a la gratuidad de la asistencia, «las prestaciones se deben facturar al paciente o al que resulte obligado al pago, que puede ser un seguro privado», señala el departamento autonómico.

La misma fuente insiste en que es lo mismo que se hace «con todos los ciudadanos valencianos asistidos en la red pública sanitaria que han optado por modalidades de aseguramiento externas al sistema regional de salud».

Esta norma ha sido el detonante de la protesta de ciudadanos extranjeros, sobre todo británicos, que esta misma semana ha recorrido las calles de Alicante. Convocados por la Plataforma de Usuarios Médicos del área 22 (Puma. 22) presentaron una reclamación a la Generalitat.

Instan al Consell a que cumpla su «promesa de sanidad gratuita, ya que mucha gente compró casas para venir porque había sanidad gratuita y universal. No se le puede pedir ahora que pague». Protestaron porque la ley de 2008 les obliga «a pagar unos 100 euros al mes por persona para recibir prestaciones sanitarias», explicó el doctor Román Jiménez, portavoz de Puma.22.

«Les vendieron un modelo de vida y ahora se sienten decepcionados. Algunos de ellos no pueden pagarlo». Entre las reivindicaciones de estos ciudadanos, su portavoz señala que quieren conseguir que a los residentes extranjeros que llegaron a la Comunitat cuando todavía la norma no había entrado en vigor la ley de 2008, «no se les aplique» esa decisión.

El departamento autonómico de Sanidad es tajante en este punto: «La universalidad del derecho a la asistencia sanitaria pública no debe confundirse con la gratuidad de la misma». Esta afirmación la apoya en la normativa que rige el Sistema Nacional de Salud.

Además, señala que instituciones como el Congreso, el Defensor del Pueblo o el Tribunal de Cuentas «han reconocido que hay colectivos de personas que legalmente no tienen acceso gratuito a a las prestaciones, ya que no están cubiertas por régimen público alguno, español o extranjero».

También hace hincapié en que el acceso a prestaciones «no ha sido ni es un problema. Está garantizado por ley el derecho a la asistencia sanitaria, ya sean residentes o desplazados temporalmente». Recuerda que en la actualidad en la Comunitat hay más de 800.000 extranjeros residentes, a los que añaden los desplazados temporales.

No es la Generalitat la única instancia que recientemente ha tomado decisiones para detener el avance del turismo sanitario. También el Gobierno, en el ámbito de la UE, ha puesto todo su empeño hasta conseguirlo, en bloquear una directiva que favorecería esa práctica.

Mientras se toman decisiones para resolver la atención de desplazados, la plataforma Puma. 22, sostiene respecto al turismo sanitario que es posible que «alguna persona lo haga, pero si la Sanidad es deficitaria será debido a otras circunstancias, no a esa». Según señala su portavoz, la atención a ciudadanos extranjeros «no supone ni un 0,5% del gasto. Lo demás es mala gestión».


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